martes, 15 de diciembre de 2009

Andrés Faro Lalale es un dibujante humorístico con un largo bagaje en multitud de publicaciones y revistas de nuestro país. En su página web podéis encontrar parte de su "currículum vitae", cómo no, con muchos tintes de humor.

Os dejo un enlace donde podéis encontrar muchísimas viñetas humorísticas del tema que más nos interesa, la educación. Hace muchas referencias a noticias de actualidad como son la política educativa, legislación actual, las NTIC, familia...

El único requisito que pide es que cuando se usen sus viñetas se envíe un e-mail a mail@e-faro.info para conocer el uso y la situación de sus dibujos en internet. Espero que os sirvan si no para completar vuestros posts, al menos para pasar un rato divertido con sus críticas y su humor sarcástico. Os dejo a continuación algunas de sus viñetas:

jueves, 10 de diciembre de 2009
Para que se produzca un cambio en el proceso educativo, antes que estudiar métodos novedosos de enseñanza deberíamos cambiar y adaptar la forma de evaluar, de poco sirve una metodología innovadora si finalmente se va a calificar con instrumentos habituales y en base al resultado final. Si además el alumno no es consciente desde el principio de cuáles son sus objetivos de aprendizaje y cómo va a ser evaluado no podrá autorregular su proceso de aprendizaje desarrollando competencias para “aprender a aprender” y de autonomía e iniciativa personal.


En la asignatura de “Diseño, desarrollo e innovación del currículo”, como no podía ser de otra manera, estamos adquiriendo nuevas competencias, es decir, la forma en que las personas utilizan sus recursos para resolver tareas en contextos definidos y concretos. Desarrollamos nuestra capacidad de resolver las tareas que nos proponen, para muchos de nosotros nuevas, aplicando los conocimientos y habilidades que estamos adquiriendo para transferir posteriormente estas capacidades a medios educativos.


Por tanto, hubiera sido lógico realizar una evaluación por competencias de la asignatura. Actualmente muchas programaciones recogen la evaluación de competencias, pero viéndolas globalmente, son una mera adaptación de programaciones antiguas que se maquillan dándole una apariencia acorde con la legislación actual.


“La evaluación trata, pues, de comprobar hasta qué punto el alumnado progresa en la adquisición y desarrollo de las competencias; es decir, si activa las capacidades para resolver esos problemas a partir de situaciones y contextos didácticos que simulen esa realidad a la que deberá enfrentarse”. Zabala (2007).


La base de la adquisición de competencias es la resolución de tareas, entonces la calificación de las mismas se medirá a través de la recogida continua de “datos de cómo se resuelven las tareas propuestas”. Esto supone definir o acotar las competencias específicas que queremos desarrollar y evaluar, así como los criterios que van a derivar de cada una de ellas. La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (España), posee un documento ANECA (2004) donde destaca una recopilación de competencias específica con el fin de que se adecuen al Espacio europeo de educación superior, entre ellas las más relacionadas con las asignatura serían:
- Competencia de planificación y organización
- Competencia de comunicación oral y escrita en la lengua materna
- Competencia de trabajo en equipo
- Competencia para las relaciones interpersonales
- Competencias en el manejo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación
- Autoconcepto
- Autoevaluación



En los criterios e indicadores de evaluación se deberían tener en cuenta simultáneamente la adquisición de los contenidos y su transferencia a la interpretación y posicionamiento ante problemas y situaciones reales. Por tanto deberían explicitarse si para resolver una actividad de evaluación el alumnado dispone de los conocimientos necesarios (conocimientos funcionales), activa estrategias adecuadas, alcanza soluciones correctas y si es consciente de cómo lo ha conseguido.


“Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino qué habéis hecho”
Jean de Gerson (1363-1429)




domingo, 6 de diciembre de 2009
La actual Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) es una clara intención de cambiar y dar respuesta, desde una perspectiva más social y crítica, a los problemas educativos que se derivaron de la anterior LOGSE. La anterior ley de educación estaba llena de intenciones, pero falta de recursos, de hecho muchos docentes creíamos en la teoría que nos presentaba esta novedosa ley pero luego en la práctica fue un fracaso por diversos motivos, entre ellos la falta de recursos económicos.


La nueva Ley Orgánica de Educación no deja de parecer una utopía, un cambio para el que quizás todavía no estemos preparados, pero a veces el objetivo no sólo se marca para ser alcanzado sino para determinar el rumbo al que debemos dirigirnos, y es por esto que tenemos que ser optimistas en la práctica a pesar de nuestras diferencias personales con la teoría.


En sus principios y fines nos habla de calidad de la educación para todo el alumnado y del esfuerzo compartido por toda la comunidad educativa y la sociedad frente al esfuerzo individual de cada alumno. La calidad en la educación es una clara intención de mejora, pero esta se desvirtua a través de los planes que burocratizan en cierta medida la educación, ya que esta calidad debe partir desde el compromiso del profesorado no desde la imposición. Sin embargo, es también muy loable la intención de integrar a toda la comunidad educativa y a la sociedad, en la educación de los alumnos ya que hasta ahora se ha estado dejando esta responsabilidad únicamente en manos del docente.


En cuanto a los alumnos también habla de equidad en la educación que sustituye a la compensación de las desigualdades en la educación. La atención al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo se iniciará desde el mismo momento en que dicha necesidad sea identificada. En este sentido el papel del orientador del centro juega un papel imprescindible, ya que cuando se le es remitido un alumno debe elaborar un informe adecuado y en colaboración con el tutor, para atender a estas necesidades en la mayor brevedad posible.


En cuanto a currículo se introducen las competencias básicas en la definición de currículo junto a los objetivos, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación; haciendo referencia a aquellos aprendizajes son imprescindibles imprescindibles, desde un planteamiento integrador y orientado a la aplicación de los saberes adquiridos. Esta aplicabilidad de los aprendizajes permite la elección de contenidos mínimos funcionales para que el alumno se desarrolle personal y activamente como ciudadano.

"La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica"; esta "novedosa" idea la tuvo Aristóteles en el siglo IV. En la adquisicón de competencias se recoge la esencia de la educación, la aplicación de los saberes y la funcionalidad de los contenidos. Actualmente se puede ver en muchas programaciones la introducción de competencias de forma casi simbólica, quedando adaptadas de esta manera a la nueva legislación, ya que sigue habiendo un desconocimiento bastante generalizado en esta "nueva" forma de programar.

Recuerdo con mucho cariño cuando de pequeño iba al colegio y era de los primeros de la clase. Sabía mucho y tenía muchos conocimientos, me encantaba el colegio, podría saber tanto o más que mis padres. Mis padres tienen estudios básicos y a veces no me podían ayudar con mis dudas del colegio, desde la ignorancia de mi edad me veía con más conocimientos que ellos, y podía ser que en ocasiones así fuera. Pero mi madre es costurera y cuando la veía hacer los patrones sobre el papel de seda me quedaba impresionado, triángulos, círculos, medidas, cortes, hilos, agujas; haciendo la compra; cocinando... me desbordaba. Mi padre conductor, pero cuando manejándose con las facturas, documentación, haciendo números con hacienda, reparando el coche... me preguntaba ¿y a mí cuando me van a enseñar todo esto?. Bien, aún sigo esperando.


Un chico que tiene unas calificaciones envidiables en la ESO, Bachiller y en la PAU, actualmente esta estudiando una carrera universitaria. Es el primer año que vive fuera de casa compartiendo piso y, esto es totalmente verídico, no sabía hacerse ni una sopa de sobre... que viene con instrucciones. Esto da mucho que pensar sobre lo necesario de un cambio en la educación y en la importancia de la adquisición de competencias, sin perjuicio de una buena base de conocimientos ya que unos se sustentan sobre los otros. Si buscamos resultados distintos, tenemos que dejar de hacer siempre lo mismo.

En España hemos podido contemplar siete leyes de educación distintas en treinta y cinco años. La educación tiene importantes componentes ideológicos, políticos y éticos, de forma que si los partidos políticos renunciaran a ellos a favor de un consenso común, un pacto educativo, desvirtuarían los propios proyectos que ofrecen a través de los distintos programas políticos ya que lo que es bueno para unos es malo para otros.

Cada uno ofrece "lo mejor" para la sociedad desde su punto de vista, pero habría que sacrificar este punto de vista y llegar alcanzar "lo bueno", es decir, un pacto educativo en el que se comprometan fuerzas políticas y sociales, partiendo de unos acuerdos mínimos y esenciales. Hay que buscar de forma colaborativa lo bueno para la sociedad y no tratar de imponerlo a través de leyes y decretos descontextualizados, las leyes se hacen para servir a la sociedad y no al revés. La educación no puede ser un arma política.

No se pueden cambiar por ley las actitudes, ni las concepciones, ni los valores ni el compromiso de los profesionales de la educación. La sociedad no cambia por decreto. En los treinta y cinco años de vaivenes legislativos no ha habido un cambio profundo en la forma de impartir clase de los profesionales de la educación, mas bien sobreviven adaptándose a las preinscripciones que los políticos les imponen, pensando quizás que en poco tiempo volverán a cambiar de legislación.

Un ejemplo claro lo podemos ver en la progresiva introducción de las NTIC en la educación que se relegaban al aula de informática, en la que cada profesor hacía lo que buenamente podía dentro de su formación. Actualmente vemos cómo se están introduciendo pizarras digitales en las aulas, portátiles para los alumnos y se está exigiendo a los docentes de forma precipitada una formación específica para el uso de los mismos. En el V Congreso Internacional de Educared, uno de los eventos mas importantes referentes al mundo educativo, Bernardo Hernández (2009), director de marketing de producto de Google y ponente del citado congreso, manifestó que España no está preparada para la inclusión de las NTIC en el aula de forma eficiente.

Por tanto, no podemos precipitarnos a querer realizar un cambio profundo en la educación, cuando la sociedad no está preparada para ello, no hay que querer ser Finlandia ni Corea según el informe PISA, hay que construir nuestro propio sistema educativo desde nuestra sociedad y nuestra economía ayudándonos de aquellas propuestas que nos ofrecen desde otros paises con mejores resultados. Un cambio profundo y real se realiza de forma progresiva, no de forma escalonada, y aunque sea dificil tenemos que ser optimistas y no dejar de intentarlo.

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