sábado, 7 de noviembre de 2009
Después de tanto tiempo sin publicar nada en mi blog he querido empezar de nuevo dándole al mismo un cambio de imagen completo. He visto algunos de los blogs de mis compañeros y me he quedado bastante impresionado al ver sus diseños, así que después de consultar varios diseños que estaban disponibles en la red y no decidirme por ninguno decidí crear el mio propio con el programa Artisteer 2 que te permite crear "templates" en varios formatos. En su página tenéis la opción de descargar una demo gratuita.

Durante esta semana, y aprovechando el descanso del puente de diciembre, iré subiendo los post atrasados con respecto a la asignatura y actualizando los elementos que faltan de mi blog. Espero vuestros comentarios y vuestras críticas.
Esta es una de las muchas citas que aparecen en la película "Los chicos del coro" que continua con "... el buen tiempo les pone tristes". Esta película la vimos en clase para observar los paradigmas que aparecen para interpretar el currículo.

Está ambientada en un colegio interno de reeducación de menores en el año 1949, tras la guerra mundial, en una Francia llena de conflictos sociales y de pobreza, en que muchos niños eran huérfanos de guerra, y otros de familias de precaria economía. Este se encuentra administrado por el director Rachin, que satisface su frustración personal aplicando métodos "pre-militares" a sus alumnos. La película nos cuenta como Mathie, un profesor de música, ingresa en este colegio en principio como vigilante, y cómo posteriormente después de varios intentos de educar a estos alumnos sin la violencia a la que están habituados consigue llegar hasta ellos a través de la música formando un coro.

En toda la película vemos cómo la mayoría de los maestros que se someten a la autoridad del director hablan de acción-reacción, de causa y efecto. Pero hay un momento en la película en el que el director le ordena a Mathie que el coro tiene que disolverse y Mathie justifica que desde que se creó el coro habían disminuido los problemas entre los alumnos, entonces el director le contesta "casualidad". Una persona que cree tan firmemente en la causa y efecto, habla de casualidad, si para cada causa hay un efecto, para cada efecto hay una causa... entendí con esto que en la película Rachin sólo creía firmemente en los efectos que a él le interesaban y que sólo había un medio para alcanzarlos, no podemos decir que pertenezca al paradigma técnico-racional... porque ningún enfoque del currículo defiende la violencia como medio para educar.

En cuanto a Mathie, quién no se posicionaría a favor de Mathie, el educador que intenta llegar a las personas y sacar lo mejor de las mismas desde una posición humanista de la educación. Pero me llamó poderosamente la atención cuando al principio de la película se reunen Pepinot, el niño al que Mathie adopta al final de la película, y Morhange, el niño que consigue ser director de orquesta gracias a las esperanzas que deposita Mathie en él, y viendo una fotografía de los chicos dicen "¿te acuerdas del vigilante?¿cómo se llamaba?". El vigilante no deja de ser otro héroe anónimo, una persona solitaria con la firme creencia de cambiar al mundo a cambio de ningún reconocimiento, sólo su realización personal. Quizás sus métodos no son perfectos, pero consigue un cambio de actitud de los chicos hacia su educación, y eso es avanzar medio camino.

Pero no podemos olvidarnos de los chicos, los verdaderos protagonistas de la película, que hasta la llegada de Mathie no tenían esperanzas fuera del internado. Si algo les unía eran los castigos que compartían impuestos por el director principalmente, y que posteriormente se encontraban unidos por un proyecto común, formar un coro. El hecho de conseguir formar un grupo, de sentirse integrado y protegido, de formar una familia al fin y al cabo, era sin duda la mejor motivación que podían encontrar para avanzar en su educación y en su construcción personal. Tan cercano es el papel de Mathie formando esta familia y, en ocasiones, como sustituto del padre de los niños que finalmente llega a ser el padre adoptivo de uno de sus alumnos.
Las corrientes que interpretan tradicionalmente el currículum se pueden recoger desde tres enfoques distintos: racional-tecnológica, interpretativa-simbólica y crítica-social. La idea definitoria de cada una de ellas la podríamos resumir, según McDonald (1983), en:
- Racional-tecnológica = control
- Interpretativa-simbólica = consenso
- Crítica-social = emancipación

La elección de un enfoque u otro, como persona y como docente, no es fácil ya que a través del currículum no sólo se considera lo que el alumno debe aprender en la escuela sino que además es un medio a través del cual se socializa a las nuevas generaciones, se transmite la cultura y se sistematiza los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Entonces, la cuestión no es elegir cuál de estas tres corrientes es mejor o peor ya que ninguna de estas concepciones atiende por sí misma, y con suficiencia, a todos los aspectos curriculares. Para dar respuesta a este problema se propone un paradigma emergente, o ecológico, en el que se recoge la una propuesta de colaboración entre las tres perspectivas.

En conclusión, tal y como recojo en el título de este blog con la frase del escritor argentino Jorge Luis Borges, lo importante de las teorías es qué se hace con ellas, no ceñirnos a ellas, lo importante es buscar los aspectos más positivos y aplicar aquellos que benefician a la educación de nuestros alumnos.

Mis Datos

Mi foto
Manuel García
Melilla, Spain
Ver todo mi perfil

Seguidores